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periscopio

Conflictos y armonías entre Bolivia y Chile

El clima global es de creciente crispación y fricción. Se siente que el ambiente se emponzoña. No se resuelven viejos conflictos y surgen otros: en Congo, Nigeria, Camerún, Pakistán, Medio Oriente, Sudamérica…
Contradicciones claras: se habla de globalización mientras China y Japón amenazan guerra por un archipiélago que mide en total 7 km2. ¿Qué pasa si fusionamos estados y ahogamos lealtades nacionales o nos matamos por islotes que suman 7 kms cuadrados?   
Si hubiese una guerra por ellas el vencedor no tendría lugar en la isla mayor que hacer cementerio. Globalismo, nacionalismo, imperialismo, comunismo, capitalismo, etc., se han vuelto palabras vacías, sin sentido, mientras se buscan moléculas de aire en un mundo asfixiante.

Hay madres que lloran en muchas latitudes, y gente que mete su bandera nacional en un bolsillo y huye buscando otra patria por un mendrugo que no halla en la tierra donde flamea la bandera que está en el bolsillo.
La nota completa en el semanario de este jueves 11 de agosto en todas las newsagencies.

periscopio

China sin cara oculta, como la Luna… y bien maquillada

Una triste característica del siglo XXI es la creciente concentración de la riqueza. Algo injusto, que afecta al mundo entero, cosa obvia en la era globalizante. En su monumental ‘Introducción al estudio de la Historia’ Arnold Toynbee decía que los estados imperiales, caen más que por las derrotas infligidas por sus enemigos, por procesos de corrupción interna. Decía también el maestro británico que cuando un imperio cae… su liderazgo pasa a un estado poderoso, capaz de regenerar por algún tiempo el andamiaje regional. El declive americano es ostensible. Pero en el horizonte no se avizora un estado poderoso con intenciones y poder re-generantes. Hoy la segunda potencia mundial, China, tiene tantas fragilidades que el traje de súper-potencia le queda tan grotesco como el del Chapulín Colorado. Es para llorar, porque la historia de los últimos 500 años revela que hasta ahora, ninguna potencia, al perder el predominio, deja el escenario vacío. Y por momentos el mundo parece a la deriva, tal como el capitán David Reed Morehouse encontró a la María Celeste, el 5 de diciembre de 1872…
La excesiva concentración de riqueza en pocas manos es una característica propia de civilizaciones decadentes. Pero curiosamente, China ya la tiene. La Universidad de Pekín hizo saber que el 1% de la población china tiene un tercio de la riqueza nacional, y el 40% de la población china se reparte un 1% de la riqueza. Como el país es gobernado por el Partido Comunista nos parece digno de meditación. El problema es que si no se toman medidas correctivas con rapidez, la situación se volverá inmanejable.
En octubre del año pasado, 2015, China había alcanzado la friolera de 596 mega-millonarios, sobrepasando a la capitalista EUA, que solo tenía 537. Claro que porcentualmente EUA tiene más ultra-millonarios porque su población es cuatro veces menor… El drama está en que en China hay más de 250 millones de personas que viven con menos de U$S2 por día. La distribución de la riqueza en China nos deja atónitos. Y su grado de corrupción es monumental, por algún sonado escándalo sobre depósitos en paraísos fiscales y la compra de impresionantes mansiones en el exterior, mientras en China hay quienes carecen de lo elemental. Claro que ningún país tiene altura moral como para criticar ya que rige la filosofía del fulano que aconsejó: “Capitalistas del mundo, uníos”. Y es obvio que mal no les va.
¿Estadísticas chinas o cuentos chinos?
China representa hoy el 15% de la economía mundial. Sumando el peso de EUA, la primera potencia, tenemos un tercio de la economía mundial. Creo oportuno recordar al filósofo Benedetto Croce: “conoce tu aldea y conocerás el mundo”. Quería decir el autor italiano que las virtudes y defectos que ves en tu vecindario, son botón de muestra de un fenómeno planetario. Si bien hay áreas del globo donde la concentración de riqueza es menor que otras, es cosa de grados. El área más distorsionada es Latinoamérica. Pero si Pekín no pone freno a la tendencia, irremediablemente superará la distribución injusta de nuestros países de origen. Y lo lamentará el planeta por la sino-dependencia instalada.
En mi nota anterior, que aún puede leer, sugerí que las estadísticas chinas tienen poca credibilidad. Recuerdo al autor yanqui Mark Twain: “hay mentiras, grandes mentiras y estadísticas”. Pero los chinos han logrado injertar exitosamente las estadísticas a los cuentos chinos, logrando un producto perfecto, pero no apto para tener en cuenta en el mundo de los negocios. Para entender el mundo que nos toca protagonizar, sigo un buen consejo: “examinadlo todo; retened lo bueno”. (1 Tesalonicenses 5:21) Y al hacerlo llego a opiniones que dan a conocer algunos peculiares políticos. En el medio italiano “Cinque Stelle Europa”, liderado por Bepe Grillo, salió un enfoque original, que difícilmente llegue al lector hispano, y vale la pena conocer. El próximo párrafo no es mío, sino síntesis de ‘Cómo matar empresas europeas’: 
“Las mercancías chinas pagan tasas especiales al entrar a Europa: por usar energía barata muy contaminante, explotar al trabajador sin respetar salarios mínimos, ignorar derechos y beneficios sociales, recibir subsidios estatales, etc. China brega por recibir el estatus de economía de mercado, pese a practicar el espionaje industrial, no pagar regalías, etc. Si se reconociese ese estatus, los chinos lograrían masacrar empresas europeas en acero, madera, vidrio, aluminio, auto-partes, etc., al producirse una invasión de artículos chinos. Con ello se produciría la eternización de la explotación al trabajador, y con tal de lograr sus objetivos son capaces de sobre-explotar los recursos naturales, acrecentar la riqueza en pocas manos, y propender a su crecimiento económico sin importar que contaminan todo. El artículo de Cinque Stelle Europa subraya que en lugar de bregarse por un mundo solidario, que comparte globalmente beneficios, procure sus objetivos aún recurriendo a la corrupción”.
 Es obvio que Cinque Stelle defiende en primer lugar el interés de Europa. El calor con que expone su punto de vista no es el de un periodista pago por un partido sino la expresión sincera de su bancada, lo que obviamente importa. Mientras Europa puso fin a su etapa imperialista, aunque no aún el neo-colonialismo económico, China vive un estado anterior. Checoslovaquia no existe porque checos y eslovacos quisieron seguir senderos separados, y Yugoslavia se atomizó; pero China se niega reconocer a Taiwán -con más de medio siglo de conducción independiente-, se niega a dar la independencia de Tíbet, desea robar recursos a todos sus vecinos construyendo islas artificiales para quedarse con riquezas reales… Cinque Stelle cree que las caídas de sus bolsas de valores y la merma continua de la cotización del yuan son pura ficción: cuentos chinos para abaratar sus productos y masacrar a sus competidores. Si la idea es correcta, China no desea ser motor generador de riquezas para el mundo, sino un tiranosaurio rex gigantesco, tan predador como el protagonista de Jurasic Park, y fagocitador de todo lo mascable y engullible que se cruce en su camino.
China es vista de distinto modo por los observadores. Mientras para muchos europeos es el viejo de la bolsa, lleno de maldad e interesado en secuestrar y comerse sus niños, para otros China es el generoso Papá Noel, con su bolsa llena de regalos quizá repartidos a gobernantes obsecuentes. Para Cristina Kirchner, que autorizó sospechosas construcciones nucleares en la Patagonia, quien es hostil a China ignora sus virtudes. Y el ‘historiador y estadista’ Nicolás Maduro, candidato al Otario de Oro 2016, China es la primera potencia en los últimos 7.000 años de historia que no actúa de un modo imperialista. Pero David Borrelli, del partido Cinque Stelle, Holanda, que preside la Unión Europea desde el 1º de enero, desea reconocer a China el estatus de economía de mercado, lo que costará tres millones de puestos de trabajo a los europeos, 400.000 de los cuales están en Italia.
EUA y China bajo el microscopio europeo
En ciertos países la gente y su prensa adoptan con frecuencia actitudes propias de la afición deportiva. En Europa el porcentaje de personas que se identifican con una ideología o un partido es menor, y el electorado, más fluctuante. El Latinoamericano desde hace siglos se identifica con un partido, y no trata de identificar la oferta política más seria y equilibrada: mantiene lealtades. El votante latino no suele elegir a los candidatos, se los elige el partido. Se desilusiona y mordiéndose los labios puede llegar a reconocer ‘todos mienten’, pero le es imposible superar su apasionada lealtad ideológica y/o partidaria. El votante europeo oscila con más facilidad, y obliga a los candidatos a ganarse el voto.
El acreditado rotativo italiano La Ripubblica, de Milán, me hizo disfrutar de un trabajo que degustarán sus lectores. Analiza la postura de las dos potencias mundiales con respecto a los derechos laborales. Dice que EUA se dirige rápidamente hacia el empleo pleno, teniendo hoy un desempleo del 5%. Pero el precio que pagan los americanos es alto. Porque EUA y China son los países más alérgicos, entre los desarrollados, a las convenciones internacionales de trabajo. Ni Washington ni Pekín quieren tener sus manos atadas que puedan frenar su crecimiento o su libertad de acción. Por eso Europa desea mantener las barreras arancelarias. Comprar chucherías chinas empieza por matar la industria local, eso crea desempleo, obliga a los parados a aceptar empleos transitorios y con derechos mermados, y termina por podar su calidad de vida. El camino que siguió Obama en EUA se parece al de Mariano Rajoy en España: más empleo, pero más precario.
En Latinoamérica y en una medida menor Europa y Australia, se abrió el grifo a la entrada de baratijas chinas. Nos fuimos acostumbrando a tostadoras baratas que duran poco y a ver a los obreros de las fábricas de tostadoras perder su empleo al no poder competir con la producción china. Si bien en Europa alguno aplaude, hay quienes desean retener la calidad de vida y los derechos sociales de las convenciones internacionales de trabajo. En el Viejo Mundo se da una batalla para decidir el futuro en la Unión Europea. En otros lugares del mundo, hay quienes han aceptado mansamente ser eternos furgones de cola. Decía bien Pierre Parlau que una puntada a tiempo evita una descosida. Recuerdo a un chileno con el que charlé un rato en la plaza que está frente a la estación Franklin. Después de hablarme pestes del imperialismo yanqui, con intención me dijo: estoy esperando que mi médico me traiga un marcapasos para mi corazón, desde EEUU. Cuando mi mirada mostró claramente mi sorpresa, me aclaró: “no quiero un marcapasos made in China o Taiwán”. Me hizo reír a carcajadas. Y veremos qué pasa, mientras pasan los días…
Al amigo lector de Latin Australian Times, un abrazo, y salute.

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Es más fácil pronosticar el tiempo que el acontecer político

El domingo pasado debí conducir mi coche de Penrith a Liverpool, suburbios de Sydney separados por 35km de ruta. Durante el viaje tuve tramos con lluvia tan copiosa que limitaban la visibilidad, una granizada afortunadamente corta, y ratos soleados que me hacían arder un brazo. Todos los pronósticos del tiempo, aún los surrealistas, se verificaron. 
El 1º de febrero, un analista económico de un medio líder bromeó diciendo que es más fácil captar las tendencias de las bolsas de valores, cotización de monedas y precio de combustibles por medio de la astrología que estudiando los indicadores. Quiso decir que la realidad económica es tan fluctuante como la meteorológica; que no deben esperarse comportamientos lógicos sino capear un temporal global que no tiene aristas predecibles. El clásico ‘me quiere’, ‘no me quiere’ que se dice mientras se deshoja una margarita hoy puede tener corolarios económicos.
Hay datos que se echan a rodar desde centros informativos irresponsables, que confunden a quienes deben guiar a otros. Vea: se informó oficialmente en enero que China creció un 6,9% durante el año 2015. Xu Dianqing, profesor de economía de la Universidad Normal de Pekín dijo que el crecimiento chino de 2015 fue en realidad menor, y lo ubicó en una cifra que oscila entre el 4,3% y el 5,2%. Para una economía que mueve billones y billones de dólares como la República Popular China, la diferencia no es solo sideral, sino que carente de la debida precisión. Con rapidez la Oficina Nacional de Estadísticas desmintió al profesor Xu Dianquing. Pero sin duda, se prendieron todas las alarmas al saberse que el jefe de la Oficina Nacional de Estadísticas de China, Wang Baoan es investigado por corrupción. No son datos de naciones intrascendentes para la economía global sino de un país que tiene de hecho un liderazgo global. La preocupación llegó al Business Bloomberg, influyente medio financiero en las altas empresas y hombres de negocios. Business Bloomberg se preguntaba si el profesor Xu Dianqing tuviese razón, y dejara oír esa cifra para maquillar una caída aún mayor del crecimiento chino. En el mundo de las finanzas las dudas mandan, y episodios como esos afectan el andamiaje. La duda queda: ¿es la Oficina Nacional de Estadísticas el Indec chino?
Situaciones como éstas en los siglos XVIII o XIX afectaban básicamente a un país y los vinculados con el que sufre el quebranto. Pero hoy, gracias a la globalización los vínculos afectan a la totalidad de las naciones, de polo a polo. A pesar de que las mieles del crecimiento mundial las saborea el 1% de la humanidad, y las crisis afectan a casi toda la humanidad con excepción del 1%… La madeja es compleja: China es acreedor de EEUU y Europa. Pero EEUU y Europa tienen tales inversiones en China que corren riesgos dramáticos si Pekín se desploma. Los países exportadores de materias primas a China se exasperan porque venden a precios viles ante la disminución de la demanda. Los países ligados al petróleo dicen preocuparse por los efectos del calentamiento climático [que dicen querer limitar a un máximo del 2%] pero en lugar de alegrarse por vender menos y disminuir el calentamiento global se tiran de los pelos porque quieren vender más, aunque se hundan las Marshall, las Maldivas y Kiribati. Se multiplican acciones de falsas preocupaciones mientras se actúa con tácitos ‘sálvese quien pueda’ mientras algunos economistas gritan adecuaciones al siglo XXI del grito del infeliz Ricardo III de Inglaterra: “mi reino por un caballo”. Y con fondo musical del Cascanueces, de Tchaicovsky, la deslumbrante Christine Lagarde se dijo satisfecha porque China hace crecer su mercado interno procurando minimizar los efectos globales. Si fuese cierto y cada chino comiese bien los productores de cereales, carnes y papas fritas nadarían en la abundancia y subirían los precios…
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Recientemente China envió como emisario diplomático a una figura de alto nivel a Arabia Saudita e Irán. Procuraba disminuir las tensiones entre ambos países. No me parece que Pekín se moviese transido por el dolor causado por la ejecución de un clérigo chiita o por el incendio que manifestantes iraníes hicieran, quema de la embajada saudita incluida. Es más probable que el vicecanciller Zhang Ming haya ido a calmar las aguas entre dos grandes productores de petróleo, que pueden afectar los mercados.
Pekín no comparte la preocupación de Maduro o Putin porque bajen los precios del petróleo. Washington no sabe si gozar con la baja de los precios del petróleo o sufrir por el hecho de que ahora tiene mucho petróleo pero su precio hunden a sus productores “fraqueantes”. Pekín no mueve un dedo si Guyana explota petróleo en aguas que Venezuela llama suyas ni lo hace Washington. Maduro grita porque quiere cobrarle más al único comprador que paga al contado el precio de mercado cada vez más menguado y sufre. Sufre porque su hermano iraní venderá más petróleo, y bajará más los precios, ante su infinita impotencia, sin reducir las cuotas que regala a un país amigo, cuyo gobernante visita el Palacio de los Inválidos de París. Dicho sea de paso que allí descansa en serio Napoleón Bonaparte, sin que nadie vaya a verificar si murió asesinado con arsénico por agentes británicos o si su ADN es el correcto, como se hizo con Bolívar en un país donde el bolívar se vuelve cada día más insignificante. Pero la devaluación del bolívar ayuda porque disimula la caída del precio del petróleo: en la moneda que lleva el nombre del Libertador el precio no baja. Todo está bajo control… Como diría Maxwell Smart y la Christina Legarde de su tiempo (la Agente 99) “everything is under control”.
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¿Ha notado que siempre la Oposición denuncia corrupciones? ¿Y que quien gobierna recién empieza a ocuparse de corrupciones cuando deja de gobernar y se convierte en Oposición? El PP español señalaba turbios asuntos en Andalucía cuando gobernaba Zapatero, pero mira para otro lado si acosan los herederos de Zapatero y Puyol. Los que hoy mandan en Chile denunciaban en tiempos de Piñera, y gente afín a Piñera, como la parlamentaria Alejandra Bravo hoy grita a quienes gritaban antes: “Presidenta, no llore tanto y dígale a su hijo que devuelva el dinero”. Lula y Dilma gritaban contra la corrupción, y su llegada al poder llegó con corrupción… y Juan Pueblo los financia a todos, sean de derecha o izquierda, sean rojos o azules,
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El poeta Pedro B. Palacios, documentaba la realidad que le tocaba vivir, hace exactamente un siglo atrás en bellísimos versos: “El mundo miserable es un estrado / donde todo es estólido y fingido, / donde cada anfitrión guarda escondido / su verdadero ser, tras el tocado”. Suerte que vivimos en el siglo siguiente. Habiendo superado ese período tenebroso, nos aprestamos a gozar de las Olimpíadas 2016.
Dijo una vez en la apertura de los juegos olímpicos un funcionario cuyo nombre y nacionalidad, imitando malamente a Cervantes no quiero acordarme: “Nos parece superfluo exaltar no sólo los beneficios que el deporte produce en el cuerpo físico, moral y espiritual: son un contacto con la naturaleza y nos mejoran porque sabemos, con Juvenal, que un cuerpo sano produce mentes sanas y nos hacen desembocar, obviamente, a un mundo mejor”. Quizá el discursante emulando a Cervantes pudo decir otra cosa “el deporte es el opio de los pueblos porque le distrae y entonces le hace merecedor del merecimiento que merecidamente merece”. ¿Podrá esta vez el deporte enviar la inflación, el desempleo y los mosquitos a las páginas interiores de los diarios?
Espero ser menos cáustico. Deseo que la realidad sea menos cáustica. Y que Boca sea campeón… A los lectores de LAT, un saludo… y salute.

evo morales

Bill Shorten intenta, una vez más, convertir Australia en República

Bill Shorten, líder de la oposición y del ALP, aprovechó la celebración del Día Nacional de Australia para pedir, otra vez, se conceda a la ciudadanía aussie el derecho de votar por la forma de gobierno que desea. No es la primera vez que se invoca ese derecho, invariablemente por los republicanos, convencidos que la mayoría rechaza la corona, y constatar tras la consulta plebiscitaria, que la mayoría prefiere la corona. La prensa se hizo eco de la certeza de Bill Shorten de que la República ‘has the support of every state and territory in the country’. Es obvio que Bill Shorten desea abolir la monarquía, pero no es tan seguro ese sea el sentir mayoritario de cada estado y territorio de Australia. Lo que dice hoy Bill Shorten lo dijo Malcolm Turnbull en 1999, pasando un mal rato cuando escrutada la voluntad popular resultó que la corona ganó en QLD, NSW, VIC, TAS, SA, NT, WA y ACT.
La postura del Ejecutivo aussie varió desde que se llevó a cabo el último plebiscito por la forma de gobierno: el Primer Ministro de 1999, John Howard, apoyó la corona; el actual, Malcolm Turnbull, en 1999 lideró el Movimiento Republicano Australiano. En 1999 tanto el líder monárquico (Howard) como el republicano (Turnbull) eran liberales. Quien pide hoy un plebiscito para cerrar la era monárquica, el laborista Shorten, no chocará con el Primer Ministro por ser tan republicano como él. ¿Pesa esto? Creo que sí. Un documento firmado por cinco premieres incluye el eslogan que Turnbull usó en 1999 en favor de la República: “We, the undersigned premiers… believe that Australians should have an Australian as our head of state”. Es obvio que si el jefe del Estado debe llenar el requisito de ser australiano nativo, la reina Isabel II no puede serlo por haber nacido en Gran Bretaña. Pero no todos los premieres firmaron: el de WA, Colin Barnett cree que no es el momento de pedir otra vez el cambio de sistema. Los ocho premieres tienen ocho votos, pero quien decidirán son millones, y no necesariamente votarán siguiendo el anhelo de su dirigencia. 
El líder opositor y el Primer Ministro difieren en algo: Turnbull cree que la consulta popular se debe hacer cuando Isabel II deje su cargo, eufemismo para evitar decir que debe esperarse su muerte. Shorten cree que no debe privarse al pueblo del derecho de decidir hoy, ya que la última consulta se hizo cuando gente que hoy vota, aún no había nacido; ergo, pasó suficiente tiempo. Es decir, coinciden, pero difieren en cuándo consultar de nuevo.  
Raíces republicanas australianas
Quien revisa diarios de época sabe que en la década iniciada en 1830, hubo australianos deseosos de adoptar la forma republicana de gobierno. La célebre rebelión de Eureka en 1854, llegó más lejos: se pidió no solo el cambio de sistema sino de bandera: romper amarras con Londres. El 2 de julio de 1887 The Bulletin mostró su total oposición a la corona al precisar: “Australian and Republican are synonymous”. (Clarence Manning Clark, Select documents in Australian history. Angus & Robertson, Sydney, 1979, t. II, p. 801) Pero el argumento de que a medida que pasa el tiempo baja el apoyo popular a la corona solo puede esgrimirlo quien habla sin saber historia. El príncipe Alfredo, duque de Edimburgo, se salvó milagrosamente de un atentado en 1867, al visitar Sydney. En 1883 haciendo uso de la libertad de prensa un diario en Melbourne publicó un duro comentario sobre Victoria I, la reina en ejercicio: “John Smith, que se describió como herbolario y agitador, dijo ‘media Gran Bretaña sufre hambre y le estamos pagando medio millón de libras a esta vieja bruta, la reina. Si pudiese, la volaría a lo más alto del cielo’”, (Keith Dunstan, Knockers. Cassell, Melbourne, 1973, p. 178) Pero la idea republicana, omnipresente, nunca fue mayoritaria, y por eso no ha sido eliminada porque pese al ruido republicano, el voto monarquía se impuso, pese a tener medios de prensa favorables. Los que aducen que la monarquía es cara debieran tener en cuenta el costo de los Maduro, Kirchner o Castro…
Como lo apuntaron grandes analistas, como Mark Twain, Australia se gobernaba sola. Cuando se tomó conciencia de que la Reina, reina pero no gobierna, la oposición a la corona cedió. Y desde 1897: “nationalistic republican sentiment disappeared by the end of de XIX century, remaining dormant revived it…” después de la 2ª Guerra Mundial (David Flint, Why to vote no republic. Wakefield Press, Adelaide, 1999, p. 4)
Cuando la impresentable Cristina Kirchner comparó favorablemente la realidad económica argentina a la aussie hubo risas. Aquí se dijo: “¿Por qué Australia tiene una historia de estabilidad democracia y Argentina no la tiene? ¿Por qué Australia prosperó y jugó un importante rol en el acontecer mundial, y Argentina no lo logró? En 1901 tanto australianos como argentinos figuraban entre los pueblos económicamente más exitosos del mundo. Argentina ya no. El sistema constitucional explica muchas cosas…” (David Flint, obra citada, p. 195) Y en Bs As en 2006 salió a la venta un título explícito: “¿Por qué Argentina no fue Australia? Sus autores, Pablo Gerchunov y Pablo Fajgelbaum leyeron a Flint, aceptaron su explicación y ampliaron la respuesta. Muchos otros autores se habían ocupado del tema. Antes de llegar Juan D. Perón al poder en 1946 el economista australiano Colin Grant Clark (1905 – 1989) aseguró que Argentina sería una potencia mundial. Le preguntaron en 1983 en qué se equivocó: “Argentina cambió el rumbo económico que la catapultaba al progreso, se volvió proteccionista y se aisló del grupo con el cual crecía. No hay que renegar de un sistema que funciona. Mientras en el exterior hay quien pregunta por ejemplo por qué Australia mantiene la corona, los australianos no cambiamos lo que funciona”.
Quizá Bill Shorten y Malcolm Turnbull tengan razón, y sea la hora para que el país se convierta en República. EEUU lo hizo en 1776 y no le fue mal. Canadá sigue teniendo a Isabel II por soberana y es una potencia. Bill Shorten está tan seguro que esta es la hora indicada para cambiar que, desafiante, eligió el 26 de enero, Día Nacional de Australia, para lanzar su órdago. Piense el amigo lector que mientras todos países celebran el día de independencia, Australia festeja el día en que empezó su era colonial. Porque la bandera británica flamea en Sydney desde el 26 de enero de 1788, y su fundador, Arthur Phillip, brindó por Jorge III, titular de la corona británica, y Australia lo celebró en 2016, identificada con la nación británica. El día de 1919 en que se transformó en un país independiente pasa desapercibido; eso que desde 1897, según Twain reparó en que se gobernaba a sí misma, sin tener en cuenta los dictados del rey. Los republicanos no dudan de su victoria. Hace siglos que están seguros. Sabiendo qué significa su órdago, dijo Bill Shorten el Día de Australia: “Muchos países se caracterizan por su raza, su cultura o su religión, Nosotros no. Nuestra identidad nacional se enmarca por compartir valores políticos, democracia y sometimiento al imperio de la ley… consolidando nuestra identidad en el mutuo respeto”. Respeto a Shorten, pero no veo las cosas así: cuando entré al país en 1983, en el aeropuerto me preguntaron: “Christian name?” Hoy si pregunto por el “Christian name” alguno se ofende. La Australia que define hoy el laborista Bill Shorten difiere de la Australia del laborista Bob Hawke en 1983.   
Personalmente no tomo partido. Un historiador no debe procurar inducir sus propias ideas. Obviamente prefiero una monarquía con libertad de expresión a república con represión. Me lo enseñó el padre del sistema republicano de gobierno, Juan Jacobo Rousseau, que dijo: “Lo que yo llamo República es un estado donde rige la ley, cualquiera sea su forma de gobierno”.  Y a mi maestro no le falta razón porque creo que el republicanismo en Cuba, Venezuela o Corea del Norte es papel pintado es absolutismo hereditario. 
Ignoro el futuro, aunque sé que más temprano que tarde, Australia será una república. Espero que los cambios no alteren las esencias porque sigue teniendo razón José de San Martín al decir “Serás lo que debas ser, o sino no serás nada”. Cuando se abjura del pasado, se maltrata el futuro. El pasado se asume, utilizando la sesera porque se hace camino al andar.
Happy day Australia. Amo la patria de mis nietos, que deseo próspera y feliz. And may God Bless Australia. A los amigos lectores de The Australian Latin Times, un abrazo, y salute.

evo morales

La crisis china puede arrastrar a países que necesitan de su crecimiento

Esta nota integra la serie de previsión económica 2016 para cada continente. Es la primera importante, ya que las otras se dedicaron a áreas marginales: África y Oceanía. Hoy nos abocamos a un área cuya economía puede generar riqueza para muchos países… o ser un lastre para todos. El Asia Oriental incluye países como China, Japón e India, cuya población y economía exceden su área geográfica. Y Rusia, que aún ocupando un gran sector del planisferio, desde el punto de vista económico es menor a Italia... pese a que su economía no vive sus horas más felices. Obviamente, la lupa estará puesta en China.
Hay una frase que debiera ser mejor conocida. “El rico se enseñorea del pobre, y el que toma prestado es siervo del que presta”. (Proverbios 22:7) Aplicado a la economía el mensaje es: los países no regidos por gente sabia y prudente, gastan más de lo que pueden, tiran su tesoro a la marchanta y tras el carnaval al endeudarse se convierten en esclavos de organismos internacionales y/o países que llegan como salvadores, pasan a ser acreedores y acaban siendo amos.
EEUU, primera potencia global, aún maneja batuta y partitura en el concierto de las naciones. Hace diez años bajó a mínimos históricos los tipos de interés y los mantuvo bajos. Ante una tasa de interés microscópica en EEUU, los inversores se llevaron su dinero al exterior, no para hacer caridad sino para incrementar sus ganancias, aún afrontando más riesgos. Sabiendo que había capitales americanos disponibles en el mercado -de inversores serios a especuladores vulgares-, los países se esforzaron por dar más porcentajes de ganancia, más garantías y mejores condiciones con el fin de lograr préstamos e inversiones. Sólo les faltaban dar tarjetitas con la frase: “American investors welcome, American dollars welcome”. Pero ya en EEUU suben los intereses, y el endeudado en dólares se horroriza. Empresas, bancos y países que deben saldar préstamos en dólares con fecha próxima de reintegro sudan frío porque al subir las tasas de interés los deudores deberán reunir mayor cantidad de moneda local, y eso amenaza ahogos, gemidos y quiebras para ellos, y hambre para el pueblo. Y justo en momentos en que el capital americano se retira porque hoy invertir en USA es negocio, la economía china sufre cólicos...
Para Christine Lagarde, directora del FMI, de mirada sensual, sonrisa siniestra y pensamiento incógnito, 2016 tendrá un crecimiento desigual porque China hace un saludable cambio, suave, más centrado en el consumo interno que en la exportación de bienes, procurando minimizar el impacto de una desaceleración veloz. Lo declaró al Handelsblatt, un medio alemán, y sus palabras fueron reproducidos en varios medios de Europa, EEUU y Australia. ¿Se equivoca o miente? La verdad es que China compra menos petróleo, menos cobre, menos carbón y menos hierro por producir menos. No es que deje de exportar para surtir mejor su mercado interno: de ser así no habría bajado la compra de combustible, minerales, etc. Christine miente. Zhang Yanbing, analista de la banca de inversiones dijo a Finanza.com que ‘la economía está de capa caída, y no se ve ningún indicio de recuperación”. ¡Mal pinta la cosa si la directora del FMI miente! ¿Cómo se distingue la verdadera si hay dos opiniones conflictivas? Ver números. El índice que mide la evolución de los precios de venta cayó por 46ª vez consecutiva. Las reservas internacionales de divisas fueron bajando progresivamente durante 2015: se perdieron U$S 512.000 millones y las de diciembre fueron de U$S107.900 millones, según datos del Banco Central Chino. China quiere que su moneda sea mundialmente usada, pero quién quiere comprar una divisa que se desinfla seguido. Digamos de paso que Christine Lagar de fue recibida por el papa, preocupados por un mundo al que no parece quedarle ningún tornillo. 
La eliminación de la política de un solo hijo no fruto de la ternura sino de la dureza. Cuando creyeron que al Estado le convenía que cada pareja tuviese un solo hijo… olvídense de los derechos del ciudadano a planificar su vida: papá estado decide. Hoy uno de los países que condenaba el consumismo, quiere que crezca el consumo y se vivifique una economía que luce declinante, o por lo menos insegura. Es decir, el hombre como número y no como persona. Igual que en occidente. No es algo nuevo: la esclavitud se eliminó cuando a un sector le convino que los esclavos se volvieran consumidores: no fue un fruto de la ternura… La historia se parece al pepino: se repite. Ojo: quisiéramos estar equivocados, porque de la reactivación china depende el andar de países de África, Asia, Latinoamérica e incluso Australia. Pero pese a que gobierna el PCCh, la economía es capitalista y los enriquecidos no reinvierten en su país sino que huyen a Canadá, Europa, EEUU y Australia: es una sangría. Hay datos que a algunos les inclinan a ver cambios de distribución de la riqueza, pero para otros, son solo dibujos digitales. ¿Cuál es la verdad? No hay suficiente información. Pero la situación está lejos de ser tétrica, lo peor es el efecto rebote para el resto del globo. Y la fortaleza americana también tiene mucho de papel pintado: hay hipotecas que no se levantan, y es inocultable que Obama ha desempeñado un rol en la quiebra de la economía nacional, produciendo un endeudamiento de proporciones dantescas.
¿Dónde hay un mango?
Siendo vicepresidente argentino don Francisco Canaro interpretó una composición que parece describir la actual situación mundial. “¿Dónde hay un mango, viejo Gómez?/ Los han limpiao con piedra pómez... ¿Dónde hay un mango, / que los financistas, ni los periodistas, / noticias ni datos de su paradero hoy me saben dar…?”
El gran drama es la pésima distribución de la riqueza. El año pasado las 80 personas más ricas del mundo metían en su bolsillo tanto dinero como el 50% de la población mundial. Este año la cosa cambió. Hoy alcanza con las 62 personas más ricas del mundo. Es decir, la concentración de pocas manos crece. Son estudios llevados a cabo por OXFAM con datos que proporciona el banco Crédito Suisse. El grupo de 62 personas es multicultural, multirracial, multinacional y multimillonario. 
El 1% de la población mundial tiene un patrimonio mayor que el 99% de la humanidad. Ergo, 70 millones de personas (equivalentes a la población de Gran Bretaña), tienen más riqueza que 7.000 millones de personas (el planeta entero excepto de Gran Bretaña). Es como si hubiese 100 panes y 100 personas, donde un pan se divide, de modo desigual, entre 99 comensales. El que se atora con 99 panes no es derecha ni de izquierda: es un morfón.
El excanciller uruguayo Enrique Iglesias, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lamentó que Latinoamérica sea la región del planeta más injusta al distribuir la riqueza. Mientras hay algunos multimillonarios, el 50% vive con menos de U$S2 y el 36% vive en la pobreza total. Esa gente es la que sin orquesta ni conocer la letra, empieza cada mañana preguntándose, como lo hizo en su día Francisco Canaro, ¿dónde hay un mango? ¿Qué puede hacer quien nace en el seno de una familia donde se gana menos de U$S2 diarios? Donde la única carrera que pueden hacer los niños es aprender a correr la liebre. Y el proceso de concentración de riqueza se da en todos lados, gobierne quien gobierne.
Seamos honestos: ¿estarán los latinoamericanos mejor si China se recupera? ¿Estarían mejor si se recupera Europa? ¿Estarán mejor si se recupera EEUU? Cualquiera que sea su respuesta, repreguntaría: ¿Es posible soñar con que dejaremos de ser una región fetal? Siempre hemos sido último furgón de cola de la potencia extracontinental de turno, recibida con suspiros para continuar viviendo sometidos. Es obvio que no ha mejorado la condición social de quienes heredan hambre crónica desde el inicio de los tiempos y prole hereda deudas, humo y dependencia. No porque quisiese sino por conocer alguien decía “Siempre tendréis a los pobres con vosotros, y cuando queráis les podréis hacer bien…” (Marcos 14: 7)
Pido perdón, humildemente, por desviarme ahora del tema. ¿Se acuerda usted de John W. Howard, que fuera Primer Ministro de Australia? Su popularidad fue tal que solo una persona gobernó por más tiempo que él. Cedió el poder al ganar las elecciones el dúo dinámico: Kevin Rudd/Julia Gillard, por ofrecer un horrible sistema de legislación laboral, unánimemente repudiado por gente que quería mantener sus ingresos y nivel de vida. El hombre, un estadista serio, previó el caos económico mundial, y quería imponer una legislación que al facilitar el despido, moviera a quienes necesitan trabajo temporario a tomar gente, por no tener que afrontar pagos que la empresa chica igualmente no puede hacer. Quienes le sucedieron en el poder supuestamente para defender al trabajador, viven de hecho el caos que Howard quería impedir. Hoy las leyes laborales siguen en pie, pero poca gente tiene empleo permanente y seguro: y vemos aumentar el número de casuales… con derechos menguados. La realidad económica que vive el mundo no fue vista con tanta claridad como por John Howard. Quienes impidieron sus leyes, no pudieron impedir el caos globalizado. No respeto el partido que representó, sino que estudiando historia y ciencia política creo reconocer a los individuos que saben dar una puntada a tiempo para evitar descosidas. Hoy se necesitan costureras. Por favor la costurerita que dio un mal paso, mejor que no venga. Lo cierto es que mirando los torneos de Esquí en Europa, descendiendo intrépidos jovencitos a velocidades fantásticas, creí que esa esa una ilustración de las grandes economías mundiales: una carrera descendente. Cierro mi nota recordando una frase cuyo autor me reservo. Solo existen dos días en los que no se puede hacer nada. Uno es ayer, el otro es mañana. Es obvio entonces que hoy es el día ideal para amar, para crecer, para hacer y principalmente tomar medidas para que el 1% de la población mundial pueda vivir. Resentidos, odiosos, violentos, acaparadores de bienes y afines, por favor, tomar asueto. Vamos pa’ lante, mientras el cuerpo aguante. A los lectores de LAT, un saludo cordial y deseo de un año feliz. Aún sabiendo que si los deseos se transformaran en oro, el metal tendría cotización vil.

telaraña social

Poco a poco las paradisíacas islas del Pacífico sur dejaron de serlo

Desde 1959 se filmó Aventuras en el Paraíso, serie de acción con Adam Troy como capitán del bajel Tiki. Escenografía: Oceanía, espectacular espacio geográfico que va de Hawaii a Nueva Zelanda y de Australia a Pascua. Un continente que no es una masa continental sino un enorme océano salpicado de islas tropicales. Con vegetación lujuriosa que recorre cada una de esas islas de extremo a extremo, configuradas de modo poco elevadas, haciendo creer a quien llega en barco que se encuentra frente a los jardines flotantes del Pacífico, versión corregida y mejorada de los míticos jardines colgantes de Babilonia. Para el europeo son las ‘Paradisíacas islas del Pacífico sur’ y ellas “son el último refugio natural del mundo, tan cerca del paraíso como desea: utópicas playas de arena blanca y palmeras; un crisol vivo de culturas y contrastes”. (Paul Theroux, The happy isles of Oceania. Hamish, London, 1992)
Quien todavía cree que ese paraíso existe es el turista que llega a Tahití y paga 2.500 U$S por noche, con guirnaldas de flores colgadas al cuello, que come langosta y bebe champagne, que asiste a danzas exóticas y se tumba en la playa a beber leche de coco. Tras su evasión semanal, vuelve al mundo real, sea Londres, Nueva York, Sydney o París… Pero si cree que el nativo disfruta eso, yerra. Quien vive en Marshall, Tahití, o Samoa no puede pagar el precio, sideral para su sueldo. En cuanto al escenario, no es el de sus vacaciones sino el de un trabajo donde paga su duro pan con el sudor de su frente. Atender a turistas que constantemente se renuevan, con su mejor sonrisa, aunque no tenga ganas de sonreír. Las ganancias se las llevan empresas establecidas en el extranjero, de donde viven los clientes.
¿Cómo puede sonreír el nativo si su país se hunde en el Pacífico? La república Marshall suma 29 atolones (parte alta de un volcán cubierto por el mar, ‘flotando’ su anillo, cubierto de vegetación) y 5 islas. Su área es 181 km2, viven allí 71.000 almas con densidad de 331 hab. /km2. El punto más alto del país tiene 8 m. de altura. En Majuro, su capital, la gente ve diariamente cómo las olas demuelen su escollera protectora. La ruta que lleva a Laura, una playa vecina, está cubierta por el mar desde diciembre. Chris Field, experto en cambio climático cree que  Marshall llegó al límite de su resistencia. Un mínimo aumento del nivel del mar, mareas más altas de lo usual o un tornado producirían la catástrofe. Hace años piden al mundo no usar combustible fósil: carbón y petróleo. Pero países como Arabia Saudita o Venezuela tienen en el petróleo su único ingreso; y las potencias debaten y lucran, postergando la acción concreta. Y las Marshall, parte integral de las Paradisíacas islas del Pacífico Sur, se están hundiendo...
Dame Meg Taylor, secretaria general del Foro del Pacífico, admitió avances substanciales en la reciente conferencia internacional de cambio climático en París, pero se quejó que se eludieron temas vitales, que hacen a la supervivencia, como hacer mandatorio el cumplimiento. ¿Qué consecuencias paga el país que no reduce su emisión de gases para la temperatura no suba más que el 1,5 %? Claire Anterea, vocera de Kiribati, donde 115.000 almas viven una situación análoga a Marshall, suplicó a todos los países respetar lo firmado. Pero si la temperatura crece 2º, el Pacífico se volvería ácido, morirían los corales y la producción de batata en países como Salomón y Nueva Guinea se reduciría al 50 %, produciendo hambre. ¿Habría multas, sanciones o compensaciones? No, porque ni hay instrumentos legales ni foro donde acudir. Ni fondos: y aunque paguen, las islas se hunden.
El Fiji Times, publicaba el pasado viernes 8 el saludo del Primer Ministro de Fiji Vorege Bainamarama al nuevo presidente de Marshall, Casted Nemra. Manifestó su solidaridad ante “los inminentes impactos del cambio climático” y aseguró la solidaridad presente y futuras del pueblo fiyiano. Entiendo que no es nada fácil conciliar eso de ‘inminente impacto climático’ y solidaridad de futuras generaciones cuando las Marshall se hunden, irremediablemente, hoy. La impotencia es inocultable… y la ayuda concreta, nula.  
Inocultable impotencia de las naciones del Pacífico
Es cierto que en la ONU cada país tiene un voto, pero nadie cree vale lo mismo el voto de Kiribati representando a 115,000 almas y el de China representando a 1.300.000.000. Si así fuera los 13 micro - países del Pacífico pesarían más que China, EEUU, Rusia, Gran Bretaña y Francia juntos; y no es así. En rigor, cada uno de esos 5 países tiene derecho a veto, y basta uno de esos 5 para oponerse a 200 miembros airados. Pekín extiende su espacio marítimo con islas artificiales, insignificantes puntos en la vastedad oceánica y quiere instrumentalizarlas para desposeer a los genuinos propietarios de vastas y ricas áreas marinas. El poder no está obviamente en los islotes de cemento armado, sino en el músculo de Pekín…
Al carecer países isleños del Pacífico músculo militar, las mega potencias pesqueras vecinas (tipo Japón) o lejanas (tipo España) entran a sus caladeros, desconocen su soberanía, se llevan toneladas de peces sin pagar lo que debieran y necesitan esa gente. Pero esos mini - países ni siquiera patrullan bien su mar, tienen limitada inter-navegación, no pueden por el costo para crear marina de guerra y aún guardacostas... sobreviniendo el abuso. Todos los países tienen gran simpatía por los isleños: no tienen delirios imperiales, y conocen pocos verbos: amar, pescar, vivir y poco más. Siendo comunidades tan pequeñas se interrelacionan desde un pasado que se pierde en un ayer remoto hasta un futuro inimaginable: se conocen todos, y como decía Platón, conocer es amar. Cuando EEUU quiso hacer experiencias nucleares las Marshall fueron el escenario: se detonó en barcos herrumbrados y sus pruebas atómicas envenenaron algún escenario. Cuando Francia hizo los suyos en Mururoa, que es Oceanía. Y Gran Bretaña en Australia, que es Oceanía. Y la URSS no eligió otro continente. Ni China. Todos en nombre de paz y seguridad: ¿no son las 5 naciones con derecho a veto en el consejo de seguridad? ¡Acertó! No solo coinciden en haber hecho experiencias nucleares en torno a las paradisíacas islas del Pacífico Sur… Todas, al hablar usan un lenguaje tan meloso como sin valor: ofrecen pacifismo de labios para afuera. Vea: “The Pacific Basin nations are deeply concerned about their future: will the Pacific really become an ocean of peace or will it be turned into a potential theatre of nuclear war?” (I. I. Kovalenko, The Pacific community. Progreso, Moscú, 1988, p. 297) Y la URSS, tras presumir de Robin Hood del Pacífico, fustigó con fuerza a Occidente. La literatura yanqui era parecida: “…after decades … now the Americans are conscientious that it is an area of great importance to them in a rapidly changing world. What they now need to do is get it into perspective, to see it more accurately, to place it more intelligently in relation to the Pacific and Asia…” (C. Hartley Grattan, The USA and the Southwest Pacific. Oxford University Press, Melbourne, 1961, p. 251)
Pero los habitantes de Cook, Carolinas, Kiribati y otras islas de Oceanía, solo desean que baje el nivel retórico, de contaminación, confrontación y verborragia. La gente del Pacífico, especialmente de las islas bajas, recuerda a los holandeses que el mar sube… también para ellos. Y para Venecia. Para los 170 millones que viven en Bangladesh y los que viven la pampa argentina… Allí, verdaderamente, donde las palabras pueden morir sus hablantes. Y donde las aguas suben turbias por la contaminación y el cretinismo de quienes pretenden dominar el mundo y se hunden con él. Las paradisíacas islas del Pacífico Sur son otra pérdida del colapso de una civilización que empezó en un paraíso. Una mirada retrospectiva nos hace ver ridículas las guerras dinásticas entre reyes, las luchas entre güelfos y gibelinos, las guerras de frontera, guerras de religión, guerras para crear imperios y guerras para deshacer imperios, guerras entre marxistas y fascistas, entre hinchas de Boca e infieles…
Nada augura un cambio positivo sino una continuación de lo que conocemos hasta ahora. Pese a que un genio de la geo estrategia, la geo política y capacidad probada de estadista, don Nicolás Maduro Moros dijera que China es la primera potencia en los últimos 7.000 años que no se conduce de manera imperialista, vemos al gobierno de Pekín meterse en aguas territoriales ajenas, fabricar islas artificiales que considera propias, y pretende quedarse con riquezas ajenas sin capacidad de defenderse por tener menor músculo militar. Este ardid no se había visto en 7.000 años. Merece un título Horroris Causa por la Universidad de Mongo Picho.   
Lamentablemente no quedado espacio para ocuparnos de los grandes países de Oceanía. Países como Nueva Guinea y Nueva Zelanda que juntos tienen un área territorial más extensa que España y Portugal combinados. O Australia, donde entran todos los países hispanos de Sudamérica, bien cómodos. Viviendo en la patria de Henry Lawson daremos una nota entera a este país que hemos hecho nuestro, en un futuro cercano. Sin embargo, creemos que los isleños que van a emigrar, se apuren, porque su doliente “no hagan olas” puede transformarse en un “Ave César, los que van a morir te saludan”. La semana que viene daremos un vistazo al Asia Oriental, ese donde rugían los “tigres de la economía” que hoy, desdentados, se limitan a maullar.